27/6/10
26/6/10
Cecilia Palma/ Italiano

L’unica pellicola che non abbiamo visto
E qui restiamo rigidi
Come all’uscita del cinema
In inverno
Rigidi e così soli
Dando manate al mondo
Pallidi con occhiaie
Imbaccuccati in lenzuola sbiadite
Da tanto lavaggio.
Così ci trovano i giorni e
Le notti
Incapaci di dire basta
Rassegnati alla disciplina
giornaliera
Al quotidiano divenire della morte
Presi al gregge bofonchiante
Anticonformista
Frustrati
Desolati
Soldati di plastica conveniente
Avvolti in abiti di liquidazione
Amareggiati
Riconoscetelo!
Non siamo più che marionette
Bucate da palline
Imborghesiti
Attuando una mala opera
Per l’eterna vendita di sempre.
Trad. Giovanna Mulas, Gabriel Impaglione
Piano Bar, último libro de la poeta Cecilia Palma
POR: REYNALDO LACÁMARA, Presidente Sociedad de Escritores de ChilePiano Bar se llama este libro, título que es un guiño a otros nombres, a espacios para solitarios que a media luz y por cientos se reúnen en su estado de ánimo, no por solitarios excluyentes.
Este libro tiene una dedicatoria, In Memoriam – Giovanni Vaccani y a continuación otra , - A mi Familia –
La autora prefirió no agregarle un prólogo. Cuenta con tres cantos, denominados en forma simple, con números, es decir, uno, dos, tres, esto es así y no canto uno , canto dos, etc..
Esta forma numérica no es casual, tampoco un intento de ordenación correlativa. A mi juicio, el uno, es el autor-sujeto, en forma objetiva debiéramos llamar hablante lírico, pero nos atrevemos a interponer a la autora, puesto que cada género literario tiene algo de las vivencias del creador, con más razón este trabajo, donde la poeta se involucra en forma directa, ya que el texto nace de un homenaje a un hombre desaparecido, cuyo nombre y sus implicancias continúan vigentes en la memoria de la poeta y ahora en este presente colectivo.
Entonces el uno se podría definir como la visión, el sentir de la autora-hablante lírica frente al amor desaparecido, amor genérico.
DOS, segundo canto de este libro, en el cual se va configurando la relación entre el hablante y el desaparecido, una relación que el homenaje y el recuerdo sitúa en el pasado, pero a través del hilo conductor que es un saludo a la música en este piano bar y a nombres de autores, literatos o músicos que se mezclan e interactúan, evocando lugares del mundo y pequeñas anécdotas, llegamos, por medio de este interrelación, a un tiempo presente, entonces esto ya no es recuerdo sino memoria, y esta memoria es, no las vivencias detenidas en una imagen, sino la capacidad de atesorar y actualizar el patrimonio de todo lo vivido.
TRES, entonces aquí ya estamos con alguien más involucrándose, tres, este es el número de las contradicciones, entre dos fuerzas siempre hay una tercera resultante, ¿es también aquí, la muerte, la convidada de piedra que concurre? Es el amor perdido para siempre a causa de una tercera persona que no se menciona y que su presencia es siempre parca?
Entonces, queda finalmente, en la eclosión del libro, una palabra proyectada hacia el futuro y dedicada a los seres amados, un mensaje decidido ante la injusticia y contra la guerra y una nota algo doliente que nace de los labios de quien presuntamente se suicida.
A manera de ejemplo quiero citar un poema, es tal la belleza de este libro, que a lo largo de él se podrían citar muchas metáforas, pero sólo me detendré en un poema, al azar.
Resistencia
Cada círculo
encierra una flor vencida
En lo hondo
su belleza intacta
prisionera de si misma
Bello este juego de contradicciones, mientras la flor explosiona, exuberante, se acerca a su fin, a su fin y a su muerte, aquí de nuevo estamos ante este viejo y hermoso romance del amor y la muerte, ante el amor que la belleza incita y expande, como el aroma de la flor que será absorbida por la muerte, pero la muerte jamás podrá incidir sobre lo que fue, la eternidad de su belleza.
Esta muy bien lograda esta fina alegoría, profunda, hermosa, con la levedad de quien toca un pétalo, una piel que fue, toda esta metáfora para presentar al ser amado marchito.
Y todo el libro también esta impregnado de este juego del amor y muerte, ella la muerte, depende de la vida y el amor juega en ella como los ritmos de una melodía ascendente, un jazz sincopado o armónico, Charli Parker brindándonos este guiño más allá de su tiempo.
Este romance me sugiere a Petrarca y su “conchetto” , la relación lúdica e inmensurable del amor y la muerte, de lo efímero y eterno, relación que luego explora la pléyade del Renacimiento francés y con más fuerza los poetas Isabelinos con John Milton en su “Paraíso Perdido”.
Este libro Piano Bar navega por la corriente más lírica o podríamos decir más selecta de la poesía, pero también se atreve a innovar, intercalando guiños a la realidad cotidiana con aportes coloquiales pero muy bien dispuestos, posee intertextos con distintos niveles de lectura y otras señas que con sus propios ritmos, nos sugieren una lectura comprensible más a través de los sentimientos que la razón, más de rebeldía que abdicación, con una metáfora profunda, perfectamente soportada en un intencionado y esporádico lenguaje coloquial, esta es la poesía con que nos recrea Cecilia Palma.
Hay por lo tanto y es difícil de expresar, un rescate del sentimiento, una creencia y fe en el ser humano más allá de los desencantos, una invocación de causas y actitudes como la música, los viajes, los diálogos reflejados en estos bares como refugio y ámbito de la actividad humana.
Cecilia Palma, comprometida escritora, dirigente gremial, con su tercer libro de poemas, entra a mi juicio al cuadro grande y prolífico de nuestra literatura, por su calidad indiscutible y por su novedoso aporte, Piano Bar se convierte en un libro necesario de toda biblioteca.
POESÍA DE CECILIA PALMA

La Barca de Papel
AUSTRIA- Febrero de 2009
Traducción de Wolfgang Ratz
DE AQUÍ A LA ETERNIDAD
Herida hasta lo insolente
eva menguante
en el nuevo lenguaje del paraíso
seducida
heme aquí,
conjugada por el pecado que te cierne
esclava del culto
señalo con el sudor de mi cuerpo
la imposibilidad de caer
en su trampa
VON HIER IN ALLE EWIGKEIT
Verwundet bis zur Anmaßung
schwindende Eva
in der neuen Sprache des Paradieses
verführt
stehe ich hier,
im Zeichen der Sünde die dich bedroht
Sklavin des Kults
im Schweiße meines Körpers
verweise ich auf die Unmöglichkeit
in seine Falle zu gehen
RESISTENCIA
Cada círculo
encierra una flor vencida
En lo hondo
su belleza intacta
prisionera de sí misma.
WIDERSTAND
Jeder Kreis
schließt eine besiegte Blume ein
In der Tiefe
ihre unversehrte Schönheit
Gefangene ihrer selbst.
La Barca de Papel - Octubre de 2008
BAR ASTEROIDE
Los neones dispersan el paisaje
y son tus ojos los que cruzan ese desierto
un sol maléfico musita la
balada del androide
y todo nombre es una paradoja
alrededor de si mismo
ASTEROIDENBAR
Neonblitze zerstreuen die Landschaft
und deine Augen kreuzen diese Wüste
eine unheilvolle Sonne flüstert
die Ballade vom Androiden
und jeder Name ist ein Paradoxon
über sich selbst
DESPEDIDA
Un mar de arena templada
tras la música de tu frontera
nada importa
pero estás precipitado
en mi línea de fuga
en el macabro cuello de los cisnes
en el vuelo rasante
de una imaginación asesina.
ABSCHIED
Ein Meer warmen Sandes
hinter dem Klang deiner Grenze
nichts ist von Bedeutung
doch du wirfst dich
in meine Fluchtlinie
den makabren Schwanenhals
den rasenden Flug
einer mörderischen Phantasie
ENTREVISTA A LA POETA CECILIA PALMA

Por Julián Gutiérrez
1. ¿Cómo ocurrieron tus inicios literarios, en términos de ambiente, amistades e inquietudes?
1. ¿Cómo ocurrieron tus inicios literarios, en términos de ambiente, amistades e inquietudes?
Mis inicios literarios en serio –porque antes de ello eran sueños que arrastraba desde niña acurrucados en un cuaderno que cargaba conmigo sin ser mostrado demasiado, por pudor, aunque sí en los típicos actos cívicos o concursos en la educación básica y media- surgieron en el Duoc, donde estudiaba Diseño; antes que me expulsaran por conformar el Centro de Alumnos y por dirigir un paro general que duró tres meses. Allí conocí a Diego Muñoz Valenzuela, quien daba clases en las carreras matemáticas de la institución. Con él entablé una amistad profunda y me invitó a la Sociedad de Escritores de Chile, SECH, donde integré en esos años 80s, el famoso CEJ, Colectivo de Escritores Jóvenes; por mi edad, era creo, la más joven participante del mítico grupo.
En ese ambiente de camaradería, unión y lucha social, mi mundo literario se abrió. Fue como un destape de cráneo porque allí encontré no sólo lo que enumeré antes sino que tuve la oportunidad de conocer a grandes intelectuales y escritores de este país. Martín Cerda, Oreste Plath, Stella Díaz Varín, Francisco Coloane, Raúl Mellado, Jaime Valdivieso, Eduardo Anguita, Mariano Aguirre, Luis Sánchez Latorre, Jorge Teillier y Mario Ferrero, entre otros tantos. Conversar y sobretodo escucharlos fue una gran escuela y una experiencia que voy a llevar conmigo siempre. En este sentido me siento una mujer afortunada y agradezco a la vida, cada vez que recuerdo la maravilla de personas que he tenido la oportunidad de conocer.
Mis cercanos de esos inicios fueron por cierto los jóvenes que nos juntábamos casi a diario; entre los que se encontraban, Diego Muñoz, Ramón Díaz Eterovic, Reynaldo Lacámara, Erwin Díaz, José Paredes, Gregory Cohen, Luis Alberto Tamayo; Omar López, Aristóteles España y años más tarde mi querida Lilian Elphick. Mis inquietudes de esos años tenían que ver fundamentalmente en cómo mi literatura y mi accionar apoyaban la lucha en contra la dictadura de Pinochet, parecía que no había mucho más en qué pensar, así que el trabajo político se unía a la poesía que llevaba por todos lados, a todos los rincones posibles, incluidos los baños de universidades y del mismo Duoc, a las paredes de la ciudad, a revistas furtivas o clandestinas de circulación casi siempre cerrada o muy restringida y también a peñas que se realizaban por todas las comunas y se esparcían como reguero; en un par de ellas tuve que salir corriendo, junto a los artistas, escapando. La poesía se encontraba a disposición de la libertad y era un instrumento para la esperanza.
2. ¿Qué autores influyeron en tu trabajo de aquel entonces en términos de propuestas?
En ese entonces, los poetas importantes para mí tenían que ver con la visión de la poesía que yo tenía en la época, así que mis lecturas eran acordes a ello; Ernesto Cardenal, Roque Dalton, Neruda. También leía a Rainier María Rilke, Dylan Thomas, Walt Withman, Huidobro, Gioconda Belli, Elvira Hernández y también sentí (y siento) mucha admiración a los versos de Stella Díaz Varín. Cada uno me iba llenando de intencionalidad, de ansiedad. No sé muy bien cómo explicarlo, pero había en sus imágenes algo fundamental que yo asía hambrienta; me llamaba poderosamente la atención sus propuestas poéticas; había en ellos algo fresco, sin métrica (que era lo que leía desde niña, mucho), su soltura en la escritura y el lenguaje no convencional que utilizaban. Algunos eran más intelectuales, otros más directos y populares; pero ellos se volcaban a sus versos con una pasión que yo sentía pero que todavía no sabía cómo sacar fuera.
Pensaba además, en esos años, que todavía tenía mucho que leer y estudiar; mucho que aprender y admiraba profundamente a aquellos que tenían voz propia. A ello quería llegar, temía mostrar mis textos sin esa voz, no quería que se asociase mi literatura a la de otro, fundamentalmente porque sentía dentro de mí que tenía algo que decir, pero el cómo decirlo es lo que me complicaba; no me sentía segura porque además era pudorosa y tímida; sin embargo, aquellos textos que eran propios de la lucha, sí los recitaba y mostraba porque eran un instrumento que no sería visto con rigurosidad estética.
3. ¿Cómo definirías tu proyecto poético o ejercicio escritural en término de intenciones o propuesta creativa?
A través de los años, desde 1992, fecha en la que publiqué A pesar del azul; siento que he ido profundizando en mi propuesta creativa y consolidando mi voz interior. La postura que defino en mis textos se relaciona fundamentalmente con la intimidad del Ser enfrentado a sí mismo y a lo que lo rodea. El signo se va incorporando como elemento poético, gracias a la conceptualización de él; es decir, como objetivo y sentido de la existencia, como significante. El resultado de la emocionalidad trasciende a través de una elección interna y cobra sentido cuando soy capaz de captar la esencia de lo que veo día a día. La poesía se transforma en inasible e inefable; siento que la palabra tiene sentido en cuanto comprendo los silencios, las pausas, las miradas la relación del Ser con el mundo.
Mi poesía es un intento a que el verso se palpe como manifiesto, la imagen es la significación que transmite mi imaginario y mi filosofía. Con Piano Bar (2007), mi tercer libro, siento que llego a lo que he perseguido todos estos años; a la voz que está adentro, viva, invadiendo mi corporalidad y mi mente; llenando mis pórticos con imágenes y llevándome, a veces, a entrar en pánico porque no dispongo del tiempo que ella me exige, debido a que tengo que dedicarme la mayor tiempo del tiempo a la otra sobrevivencia; ya no la que podía llevarme a la muerte en los ochentas, sino a la que nos obliga a levantarnos de madrugada día a día. Esta exigencia me maltrata los sentidos y me hiere, tocando mis frágiles estructuras.
4. ¿Qué factores consideras determinantes en el proceso creativo?
En primera instancia, el sentimiento, la sensación, la inspiración, el llamado de uno de mis habitantes internos que ha sido tocado por alguna aguja que ha fisurado su equilibrio; la invasión de este estado me lleva a la creatividad y doy paso a la segunda etapa cual es, dejar que las palabras me posean libres. Una vez que se ha vaciado todo doy lectura a aquello y es como un engendro que va tomando forma a medida que le doy toques, que voy puliendo sus palabras agrestes, las que sobran, las que matan sus intenciones. Cuando estoy en todo este proceso siento una especie de felicidad perversa. La abstracción de la idea principal está plenamente identificada en este punto y en las múltiples revisiones que hago de cada texto, verifico que los componentes que lo arman estén combinados de manera armónica y conjuguen correctamente en la re definición del lenguaje al servicio del poema. Ya en este punto, que puede durar minutos o meses; estoy cierta de que he escrito poesía.
Te confieso que me ha sucedido que leo los textos y parecen ser escritos por otra persona; cuando ello me ocurre, casi doy crédito a eso que dicen acerca de la inspiración y de que el poeta es sólo un instrumento de ella, que no nos pertenece. Esta amante exigente tiende a ser cruel en ocasiones porque te seduce y te abandona a su merced.
5. ¿Qué criterios usas para identificar un buen poema?
En general siento que es un buen poema cuando lo leo en voz alta y el corazón me salta; cuando razono y las palabras que lo tejen me atrapan dejándome a la intemperie, desnuda, sola; abandonada a su gusto. Luego de la experiencia, sé que estoy frente a un buen texto. Este ejercicio lo realizo no sólo con mis poemas sino con aquellos que leo de otros escritores. ¿Por qué en voz alta?... no sé muy bien pero es como si las palabras entraran por dos partes; por mi visión, directo al cerebro y por mis orificios: oídos, boca, olfato, directo al corazón, con ellos escucho los versos, los saboreo; la inspiración y exhalación que requiero para intencionar las palabras se relaciona con el aire que entra y sale de los ventrículos.
Por eso aseguro que un buen poema me convierte en una hoja que se desprende del árbol y cae mecida por la intensidad del viento; si es suave, me llena quizá de ternura, si es un temporal, me dejara exhausta de esa motivación que el poema tuvo.
Son criterios, como ves, más bien emocionales; es cierto, pero con ellos mido no sólo la sensibilidad con que fueron escritos, sino también la estética, la estructura, el ritmo, la cadencia, el sonido, los silencios, la musicalidad de los textos y es que finalmente, la poesía es parte de un universo paralelo cuyo desarrollo tiene que ver con la reflexión, el sentimiento, la emotividad y las palabras; ella misma es tan subjetiva como mi forma de medir su calidad.
6. ¿En qué proyecto literario estás trabajando actualmente?
Estoy trabajando en un poemario que probablemente se llame “Vuelvo de Siberia esta tarde”, aunque no estoy muy segura, no soy buena para poner nombres ni títulos; en él, el hablante se está enfrentando a sí mismo y a su percepción del mundo. El volver de Siberia es como haber estado muerto, escondido, ciego y regresar como un nuevo Ser a la vida, a la conciencia a la libertad; cuando ello sucede tu visión de las cosas ha sido modificada porque tu experiencia de vida ya no es la misma; entonces nace la poesía. Tengo alrededor de 60 textos. Parte de este trabajo fue premiado en el concurso Eduardo Anguita; así que me siento conforme con él. Lo siento maduro y me gusta su propuesta estética. Espero concluirlo antes de fin de año; pero claro, no deseo apurarlo, él mismo me dirá cuando esté listo.
POEMAS DE LLUVIA/ Cecilia Palma

LLUVIA TRAS LA PIEL
A pasos breves me
entrego a su boca
a su aliento de bruja envenenada
el viento rasga los
muros
alucina lluvia ácida
cierro los ojos que me duelen
porque con ellos
hiero a la muerte
la soledad atrapa el conjuro
y encierra el vértigo del
invierno, ese
que juzga a la sangre
a la montaña de rocas encantadas.
El agua arremete en mi contra
baña a la historia y a mis entrañas
salva al cuento
al paso que doy entre charcos
a la boca que bebe de su poción
y la seduce.
No es cierto que la lluvia sana
hay que volar más alto
arriba de los cirros amoratados
allí donde habita la que
cose el alma a los cuerpos
la que sabe qué fue
de aquellos que
cargo a mis espaldas.
La lluvia siente mi sueño
indaga a mis demonios
hay un pecho abierto en
la esquina
soy libre de volverme
la piel.
UNA NOCHE DE LLUVIA
De calle en calle
una esquina encuentra su
vértice
noche de lluvia
negra noche de ciudad vacía
el asfalto sonríe húmedo
al lúcido guiño de un reflejo
el viento, inconsciente
guarda en su memoria
años de amores grises
de muros acechando víctimas
de gotas que besan las
huellas de un náufrago silencioso
y ausente
una noche de lluvia
detiene un reloj
pulsa un encuentro de collares falsos
ama a un vidrio prisionero en
cuatro varillas de aluminio
esa noche
guarda una lengua fresca
y abraza racimos de notas
que cantan
ella balbucea por las rendijas
otra historia de arcas.
ENAMORAMIENTO DE LA LLUVIA
Siento respirar la lluvia
atrás del vidrio que la espanta
un par de ojos vigilan el
paisaje
al árbol que se esconde de
la mañana
al paso de un ave que emigra.
El agua escurre silenciosa
ajena de la miseria
de la sed de un viejo triste
una gota transparente deja que
la empuje hasta el límite
me embriaga su tacto húmedo
y frío
hay un cisne agitando celoso
sus alas
maldice con un grito a mis
manos.
La lluvia es un beso libre
le digo, pero agrede a los
cantos de libélulas nocturnas
creyéndose el dios de un
imperio de agua y sangre
el cisne en secreto
guarda un pedazo de la
tormenta
y resentido golpetea el vidrio
al otro lado de mi conciencia.
POESÍA DE FIN DE SIGLO. Nueva poesía de los 80

COMENTARIO DE: Christian González Díaz. Poeta, narrador y activista. (fragmento)
Destapo el abismo bajo la cama, la frialdad entra buscando refugio. Cecilia Palma, (1962). Viaja por la ciudad con documentos, llega a sus lugares y deja su protección sobre la mesa para decirnos que tiene movilidad propia. Sabe de carretas y de la textura del cemento, escribe la tristeza de esta ciudad para propiciar nuestra conciencia. En una esquina deslumbrando a la muerte, observa las figuras que como sombras pasean por calles padeciendo de vida, vida fortuita y cansada, congelada en algún juego de la niñez. Enfrentada al miedo, escapa de los pisotones y de las circunstancias, para abrir un canal de comunicación y una estancia para sus letras. Calla dictador de la mordaza fecundo hacedor de censura, escapo de las paredes a buscar las últimas estrellas que no se rinden al sol, salgo a recuperar la pupila suspendida en el aire, a mi risa perdida en una esquina cualquiera. En su recorrido habla a las gentes, a los que ha conocido y ya partieron, a los que quisiera que estuvieran ahí, junto a ella, junto al manto blanco de la noche. Vendrás este invierno, lo sé, vendrás al final de la noche al acecho, tu obsesión de esa escritura, en esa imperfecta intención mencionada a la hora del té, persistirá, arrancará soberbios recuerdos en la clausura. Su preocupación por la historia, por los personajes que han sido importantes en su vida, clama con fluidez en sus versos, en su prosa, en su investigación, no dejando tiempo para que se apresure la noche. La pérdida es un abismo sobre la conciencia, un girasol que se deja vencer en invierno y la muerta un insondable al acecho de su propia fuga. El hombre sepulta sus escritos a la espera de su última noche.
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